
El cura Renato Rasgido pasó a cumplir su condena de 15 años de prisión en la casa parroquial Santa Rosa de Lima. El religioso tiene una condena firme por delitos contra la integridad sexual. En mayo de 2025, Rasgido fue traslado al Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán. No obstante, debido a su estado de salud, el juez de Ejecución Penal de Segunda Nominación Eugenio Acs Acuña concedió la prisión domiciliaria, a pedido de la defensa del cura.
Fuentes judiciales informaron que al penado Rasgido se le detectó un tumor en el intestino. Ante este diagnóstico, los médicos del Sanatorio Junín resolvieron realizarle una cirugía para tratar de quitar la mayor parte posible. Según se precisó, debido a que tuvieron que quitar una parte importante de intestino, se tuvo que realizar una colostomía (ano contra natura). Dado este diagnóstico, se encuentra con una herida abierta. También se indicó que Rasgido bajó 17 kilos en un mes. Personal del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) del Poder Judicial constató el diagnóstico y consideró que no podía ser llevado nuevamente a la institución penitenciaria.
El viernes último, médicos del centro de salud privado informaron que se daba el alta médica a Rasgido pero que debía tener cuidados sanitarios que en el Servicio Penitenciario no se le garantizaban. Como medida preventiva, cautelar, el juez Acs Acuña –tras consultas realizadas- consideró que en la Parroquia Santa Rosa podía permanecer, con custodia policial, con pulsera electrónica y bajo la tutela de una de sus hermanas. A la vez, se remarcó que, dada su condición de salud, Rasgido se encuentra con movilidad muy reducida.
El magistrado también ordenó que la familia proponga un nuevo lugar diferente al actual para que esté bajo el régimen de prisión domiciliaria. A tal fin, se estipuló un plazo de 72 horas para proponer nuevo domicilio. Una vez hallado un lugar, el juez de Ejecución Penal Cuando deberá a citar a las partes (incluida la víctima) para que emitan una opinión al respecto.
Condena firme
El 3 de abril de 2024, los jueces de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Mauricio Navarro Foressi hallaron culpable al cura Rasgido en dos hechos de “abuso sexual simple” y dos hechos de “abuso sexual con acceso carnal”, ambos “agravados por ser ministros de culto”. El Tribunal impuso una pena de 15 años de prisión aunque mantuvo la libertad hasta que el fallo quede firme, en mayo de 2025.
Rasgido fue el primer sacerdote denunciado por abuso sexual eclesiástico. La denuncia se realizó en marzo de 2014, en Andalgalá, y fue impulsada por la madre de un adolescente.
“El imputado José Renato Rasgido, valiéndose de su condición de sacerdote, manipuló deliberadamente al chico por medio de regalos y ayudas económicas, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad con el claro y único fin de satisfacer sus deseos sexuales. En tal empresa, evidenció una clara obsesión por el adolescente, mediante un hostigamiento y control permanentes no sólo por vía telefónica sino en los diferentes ámbitos en los que frecuentaba. Ante la resistencia del adolescente tuvo que recurrir a la violencia y amenazas para doblegar su voluntad a fin de concretar su designio criminal. Es un delito doloso”, detalló la Cámara en los fundamentos de la condena.
La Sala Penal de la Corte de Justicia confirmó la sentencia de Cámara y rechazó el recurso extraordinario federal, para recurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para la Justicia catamarqueña, su sentencia había quedado firme, en mayo de 2025. Rasgido se entregó a la Justicia y fue traslado al Servicio Penitenciario Provincial.
Sin embargo, le quedaba una mínima posibilidad: ir en queja a la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). El intento no prosperó. Según se informó, la defensa “no ha dado cumplimiento a la intimación que le formuló el secretario del tribunal, corresponde tener por no presentado de hecho”, según consta en la resolución firmada por los tres jueces supremos Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. En otras palabras, su queja fue considerada como no presentada y, en consecuencia, su condena ya está firme.
“Era el más chico y el más humilde del grupo”, había declarado el joven que acusó al sacerdote Rasgido. “El padre comenzó a prestarle más atención porque era el más chico y humilde del grupo, empezó a acercarse a él”, se advirtió en los fundamentos.
La causa del cura Rasgido bien podría encuadrarse en un caso de abuso sexual en la infancia (ASI). Este tipo de ultrajes es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos. En este caso, Rasgido era el cura párroco de Andalgalá. Por ello, se agravaron los cuatro hechos imputados por “por su condición de ministro de un culto religioso”.
