
Familiares de policías y del Servicio Penitenciario, junto a personal retirado, se manifestaron en el Parque de los Niños a la espera de ser recibidos por el Gobierno provincial para destrabar reclamos que, según afirman, llevan más de dos años. A través de la Mesa Salarial, los autoconvocados plantearon una serie de urgencias que atraviesan las fuerzas de seguridad, centradas en la pirámide salarial, deudas con aspirantes y una crisis de salud mental producto de la sobrecarga laboral.
Claudia Azarte, representante de los manifestantes, apuntó contra el estancamiento de los acuerdos salariales. “Más de dos años que estamos dando vuelta con la reestructuración de la tabla de puntos jerárquicos, que hasta la fecha solo se ha aplicado un 20% y necesitamos que a la brevedad sea aplicada en su totalidad para poder restablecer la pirámide salarial”, explicó. En este sentido, cuestionó el pago de un “nivelador en negro” que perciben los activos pero no los retirados, lo que provoca que seis jerarquías distintas cobren el mismo sueldo.
Por su parte, otro de los manifestantes se refirió a la dificultad de lograr un acuerdo con el Ejecutivo: “Sabemos bien que el gobierno siempre te dice, tiene puesto en la mesa con letras grandes, no, no hay, no hay plata, no hay esto, no hay aquello”. A la problemática de los activos y retirados sumaron el reclamo de los aspirantes a suboficiales y agentes, quienes asisten a la escuela desde enero y no perciben la beca correspondiente debido a demoras administrativas en la aprobación de la currícula.
Crisis de salud mental
La manifestación también visibilizó la crisis de salud mental dentro de las fuerzas, una realidad reconocida incluso por la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva. La semana pasada, la funcionaria admitió que este problema está vinculado al alto nivel de endeudamiento del personal. En esa línea, Zárate detalló que los efectivos enfrentan “cargas horarias extremas” de al menos 240 horas mensuales, falta de descanso y recargos del 100% en operativos especiales; exigencias que, sostuvo, no se reflejan en el sueldo promedio de 1.400.000 pesos.
“Es gravísimo la situación de desamparo que tiene quien cuida a los demás, no es cuidado, no es contenido”, sentenció Zárate. En esa línea, remarcó la urgencia de avanzar con un proyecto presentado al Gobierno para brindar apoyo psicológico real a los efectivos: “Acá hay abandono de personas, el abandono lo hace el Estado. Cuando yo tengo un empleado sobrecargado, obviamente debe tener una contención y esa contención no es recibida por el empleador”.
