
Pasaron casi ocho años desde que los hermanos sirios Barakat Barakat y Fadel Barakat fueron hallados culpables como “partícipes necesarios en la fabricación de estupefacientes agravada por la intervención de tres o más personas organizadas, en concurso real con el almacenamiento de materias primas destinadas a ese fin”. Los jueces del Tribunal Oral Federal (TOF) catamarqueño Juan Carlos Reynaga, Adolfo Raúl Guzmán y Enrique Lilljedhal los condenaron a la pena de 12 años de prisión.
En ese juicio, el gran ausente fue José Luis García Coronado, quien se encontraba prófugo. Tras su detención, hoy finalmente ocupará el banquillo de los acusados del TOF para responder como partícipe necesario del delito de “producción, fabricación, extracción o preparación de estupefacientes, agravado por la participación, en su consumación, de tres personas organizadas para cometerlo”. En esta ocasión, el TOF estará integrado por los jueces Federico Bothamley, Abelardo Basbus (ambos de Santiago del Estero) y Jorge Chamia (La Rioja).
García Coronado era conocido en la localidad de Salvador Mazza, Salta, como un empresario. Los hermanos sirios Barakat eran conocidos en esa misma ciudad como comerciantes mayoristas: vendían productos farmacéuticos, veterinarios y de almacén. Detrás de esa fachada, según estableció la investigación, almacenaban toneladas de precursores químicos destinados a la fabricación de cocaína.
En un inmueble de su propiedad, se encontraron las 80 toneladas de bicarbonato de sodio. El TOF entendió que su ubicación en la localidad fronteriza no era casual: “Se encontraban ubicados en una zona estratégica, donde acopiaban el bicarbonato de sodio precisamente para abastecer a los numerosos compradores que cruzaban desde y hacia la República Plurinacional de Bolivia”.
Durante el debate de 2028, el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz lo mencionó de manera explícita durante su alegato. “Los hermanos compartían depósitos. Las sustancias encontradas en Icaño fueron aportadas por los hermanos Barakat y por García Coronado -prófugo-”, indicó. Mientras los hermanos Barakat eran procesados, condenados y recorrían varias instancias judiciales, hasta llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el socio permanecía prófugo. Finalmente hoy, ocupará el banquillo de los acusados del TOF.
La punta del ovillo
La ejecución de un matrimonio en La Paz en diciembre de 2010 disparó una pesquisa que conectó a precursores químicos de Salvador Mazza con la ruta del narcotráfico que atravesó el NOA y llegó hasta Buenos Aires. En diciembre de 2010, Mario Alberto “Kempes” Córdoba ingresó a una vivienda de Icaño, La Paz, y mató a Ángel Chamez e Hiladia Vallejos, un matrimonio de ancianos. Córdoba fue detenido, juzgado y condenado a prisión perpetua por ese doble crimen.
Cuando la policía realizó las pericias en el lugar, encontró una “cocina” de cocaína: botellas de acetona, éter sulfúrico, ácido clorhídrico, amoníaco, manitol, dipirona, un cuñete de 25 kilos de lidocaína y casi tres kilos de cocaína. El lugar pertenecía al entorno de Elías “El Turco” Exeni, hijo de Hiladia Vallejos.
Los investigadores de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) tomaron la causa en 2016 y rastrearon la trazabilidad de cada una de esas sustancias. El camino los llevó a Salta. La lidocaína tenía el sello de la Droguería Libertad y había sido comprada por García Coronado.
Los allanamientos sobre los inmuebles de los hermanos Barakat, en 2016, confirmaron la sospecha: más de 80 toneladas de bicarbonato de sodio —precursor químico utilizado en la fabricación de cocaína— estaban almacenadas allí bajo la apariencia de un comercio mayorista. La causa tomó forma y fue a juicio oral en noviembre de 2018. El hilo no terminaba en Salvador Mazza. La Droguería Libertad, según estableció la investigación, había importado el 37% de la efedrina que entre 2004 y 2008 fue a parar a manos de organizaciones narco vinculadas al Triple Crimen de General Rodríguez -el asesinato en Buenos Aires de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, caso emblemático de la llamada “ruta de la efedrina”.
