García Coronado admitió conocer a los hermanos Barakat

Aseguró que utilizaron su identidad. “Me vinculan por haberlos conocido”, sostuvo. Los Barakat cumplen condena por fabricación de estupefacientes.

José Luis “Chato” García Coronado ocupó el banquillo de los acusados del Tribunal Oral Federal (TOF) y contó su versión. Está acusado de ser partícipe necesario en del delito de “producción, fabricación, extracción o preparación de estupefacientes, agravado por la participación, en su consumación, de tres personas organizadas para cometerlo” y socio de los hermanos sirios Barakat Barakat y Fadel Barakat, condenados en 2018 a 12 años de prisión. En esa ocasión,los hermanos Barakat fueron declarados culpables en el delito de “partícipes necesarios en la fabricación de estupefacientes agravada por la intervención de tres o más personas organizadas, en concurso real con el almacenamiento de materias primas destinadas a ese fin”.

El TOF está integrado por los jueces Federico Bothamley, Abelardo Basbus (ambos de Santiago del Estero) y Jorge Chamia (La Rioja). No obstante, los magistrados participaron de esta primera audiencia de manera virtual. El Ministerio Público está representado por el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz y la fiscal auxiliar María Correa. El acusado es asistido por el defensor federal Hugo Vizoso.

Al inicio de la audiencia, el defensor Vizoso planteó la prescripción por plazo razonable. El Ministerio Público se opuso y consideró que se trató de un contra sentido. Vehils Ruiz remarcó que el acusado estuvo prófugo varios años y ahora pretende valerse de su estado para evadir la Justicia. El tribunal resolvió postergar la decisión hasta la lectura del veredicto.

Luego, García Coronado contó su versión. Comentó que es de nacionalidad boliviana y que tiene DNI para radicados en Argentina. Aseguró que se dedica a la venta de sándwiches de lomito y que es taxista. “Terminé el secundario de adulto y al momento de los hechos vendía carne en Bolivia”, precisó.

Con relación a la causa que lo llevó al banquillo de los acusados del TOF, insistió en su inocencia. “Soy totalmente ajeno a los hechos. Residía en Bolivia”, indicó. Según García Coronado, él desconocía los hechos hasta la detención. Cuando le tomaron declaración indagatoria, reconoció que conocía a los hermanos Barakat. “Se agarraron de eso para vincularme. Es evidente que hicieron uso de mi identidad. No estoy inscripto en Comercio. Soy ajeno a la causa. Me vinculan por haberlos conocido”, insistió.

Tras su declaración, se pasó a un cuarto intermedio. Dado que los magistrados no son de Catamarca e integran otros tribunales, se coordinará para establecer nueva fecha de audiencia y se informará a las partes.

Expediente

El requerimiento de elevación a juicio original data del 15 de diciembre de 2017, pero como García Coronado se encontraba prófugo en ese momento, la acusación se formuló entonces solo contra los hermanos Barakat. El proceso con relación a él se reanudó tras su detención, en marzo de 2023.

La investigación lo vinculó a la causa a través de la compra de 25 kilos de clorhidrato de lidocaína a la Droguería Libertad S.A., cuyo cuñete fue hallado en el laboratorio de cocaína de Icaño y que, según los remitos adjuntados a la causa, tenía como destinatario directo a “García Coronado José L.”. La documentación aportada por la droguería acreditó además que García Coronado y Barakat Barakat realizaban operaciones de compras conjuntas y coordinadas para hacer llegar las sustancias hasta Salvador Mazza, Salta. El pedido de elevación a juicio para García Coronado es de octubre de 2024.

Hermanos condenados

En noviembre de 2018, cuando el TOF juzgó y condenó a los hermanos sirios Barakat Barakat y Fadel Barakat, el entonces fiscal federal Rafael Vehils Ruiz mencionó a García Coronado de manera explícita durante su alegato: “Los hermanos compartían depósitos. Las sustancias encontradas en Icaño fueron aportadas por los hermanos Barakat y por García Coronado —prófugo—”.

Ese juicio, presidido por los jueces Juan Carlos Reynaga, Adolfo Raúl Guzmán y Enrique Lilljedhal, terminó el 20 de noviembre de 2018 con una condena de 12 años de prisión para cada uno de los hermanos sirios, hallados culpables como “partícipes necesarios en la fabricación de estupefacientes agravada por la intervención de tres o más personas organizadas, en concurso real con el almacenamiento de materias primas destinadas a ese fin”. García Coronado no estuvo presente en ese debate; estaba prófugo.

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