El maltrato a los adultos mayores sigue siendo una problemática

El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se conmemora cada 15 de junio, volvió a poner en agenda una realidad que afecta a millones de personas mayores en todo el mundo: la vulneración de sus derechos, el abandono, la discriminación y distintas formas de violencia que muchas veces permanecen invisibilizadas.

Este año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) impulsó la jornada bajo el lema “Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores”, con el objetivo de promover acciones concretas de protección, prevención y respuesta frente a una problemática que se profundiza en sociedades cada vez más envejecidas.

Especialistas en gerontología advirtieron que en Argentina las personas mayores enfrentan situaciones de vulnerabilidad que van desde el maltrato psicológico y económico hasta la negligencia en la atención de la salud y la pérdida de autonomía para decidir sobre sus propias vidas.

José Trop, presidente de la Sociedad de Gerontología y Geriatría de Rosario y especialista en políticas públicas para la vejez, sostuvo que una de las vulneraciones más frecuentes es la desvalorización de las capacidades de las personas mayores por parte de su propio entorno familiar.

“El maltrato no siempre se expresa con violencia física. Muchas veces aparece cuando se ignoran sus opiniones, se les impide tomar decisiones sobre su patrimonio o se los excluye de la vida social y familiar”, explicó.

El especialista señaló además que numerosos adultos mayores sufren situaciones de soledad, problemas de salud mental y dificultades para acceder a servicios esenciales, mientras que muchas de las leyes destinadas a proteger sus derechos no se aplican plenamente.

Trop remarcó que la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, incorporada al ordenamiento jurídico argentino mediante la Ley 27.360, establece garantías vinculadas a la salud, la autonomía, la participación social y el acceso a una vida digna.

Por su parte, la licenciada en Gerontología Graciela Spinelli destacó que algunas formas de maltrato suelen pasar inadvertidas dentro de las familias.

Entre ellas mencionó la sobreprotección excesiva, la falta de consulta sobre decisiones importantes y la descalificación constante de las opiniones de las personas mayores.

“Necesitar ayuda para determinadas tareas no significa perder la capacidad de decidir sobre la propia vida. La autonomía moral debe ser respetada siempre”, afirmó.

“Es frecuente que frente a una dolencia o una consulta médica se responda con frases como ‘es normal para su edad’. Esa actitud constituye una forma de destrato que afecta la dignidad y desalienta el cuidado de la salud”, indicó.

Los especialistas coincidieron en que el envejecimiento de la población obliga a repensar políticas públicas que garanticen una vejez activa, saludable y con pleno ejercicio de derechos.

Entre los principales reclamos figuran una mejor accesibilidad urbana, fortalecimiento de los sistemas de salud destinados a jubilados y pensionados, programas de actividad física y recreación, acceso a nuevas tecnologías y mayores mecanismos de protección frente a situaciones de violencia.

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