“Sparrings” testimoniales

Mientras la osamenta de la industria cruje atenazada entre el tsunami de las importaciones y el derrumbe del consumo, Javier Milei demuestra que está en condiciones de controlar la dinámica del Congreso y escala en su estrategia de desacreditar al sector industrial. La crisis no es consecuencia de la política de apertura comercial de su Gobierno, sino de la angurria de los industriales, propala a través de una sinédoque: Paolo Rocca, de Techint, y Manuel Madanes Quintanilla, de Fate y Aluar, son los nuevos rostros del Mal en la narrativa libertaria, acompañados de refilón por el titular de la empresa de neumáticos “Neumen” Roberto Méndez, que tuvo la mala idea de meterse en la balacera con confesiones y aclaraciones inoportunas.

¿Qué opinarán de la estrategia kirchnerista los miembros del interbloque de senadores? La lógica del orden libertario se afianza y reparte cuotas de poder, mientras la conducción pejotista pretende confinarlos al rol de “sparrings” testimoniales. ¿Qué opinarán de la estrategia kirchnerista los miembros del interbloque de senadores? La lógica del orden libertario se afianza y reparte cuotas de poder, mientras la conducción pejotista pretende confinarlos al rol de “sparrings” testimoniales.

Maquiavelo, enterrado en Davos, es suplantado por Vadim Baranov, protagonista de “El Mago del Kremlin”. El derrotero de la gestión libertaria se ajusta al dedillo a la estructura de la novela de Giuliano da Empoli inspirada en el ascenso y consolidación de Vladimir Putin. También allí les llega a los magnates la hora de encarnar al enemigo del pueblo.

“Don Chatarrín de los Tubitos Caros”, “Don Gomita Alumínica” y “El Señor Lengua Floja” remozan una galería de villanos algo desactualizada a raíz de las componendas con las castas política y sindical y, sobre todo, el deterioro de la peligrosidad del kirchnerismo.

Angustias de Quintela

Las tropas de Cristina Kirchner se afantasman en una degradación por momentos tragicómica, que conspira contra cualquier épica. El volumen de sus bloques legislativos es todavía importante, pero ya no alcanza a disimular la pérdida de poder de fuego institucional. La contracara del Milei victorioso es ese colapso, que genera un vacío.

En tal contexto hay que interpretar las declaraciones del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. Dijo que Milei no debe llegar a diciembre de 2027 y consideró que incluso un estallido como el de 2001 podría “valer la pena” con tal de desalojarlo.

Ya le metieron una denuncia por incitar a la sedición que acaso le convenga, pero el dislate es hijo de la desesperación. La Gobernación de La Rioja está obviamente entre los objetivos del clan Menem asociado a Karina Milei, que ya es decir, pero eso no es tan grave para el mandatario como el abismo de orfandad que se le abre por la declinación del kirchnerismo.

¿A dónde se refugiará si le arrebatan la Provincia? Deben atormentarlo como presagios los aciagos destinos de figuras como Julio de Vido, Amado Boudou o Milagro Sala. Con Cristina presa, “La Cámpora” y sus terminales han dejado de preocuparse por ellas.

Hay que entenderle la angustia, que se proyecta sobre todo el sector y explica los reacomodamientos en el peronismo mejor que las cómodas imputaciones de traición.

Desatinos

La designación de la jujeña Carolina Moisés como vicepresidenta del Senado coronó una serie de desatinos legislativos iniciado en diciembre, con la renovación del cuerpo. El presidente de la bancada “k”, José Mayans, se negó a integrar las comisiones porque, alegaba, no le respetaban la proporcionalidad.

La principal fuerza de oposición y primera minoría llegó de este modo a los debates de febrero por la reforma laboral y la nueva ley de Glaciares sin dictámenes propios para oponer a los del oficialismo en el recinto.

Que la corporación sindical haya conseguido mantener sus cajas a salvo en la reforma laboral a pesar de eso marca lo prescindible que se ha vuelto el kirchnerismo para la gestión del poder. No lo necesitan los sindicalistas, no lo necesitan los gobernadores… no lo necesita a esta altura casi nadie. Nada es más inconveniente en política que ser inofensivo.

En este marco, CFK, que será cualquier cosa menos zonza, se avino a recibir en San José 1111 al diputado Miguel Pichetto, que también busca su destino. Hicieron las paces, dicen. Imposible no remitirse a las absoluciones de Alberto Fernández y Sergio Massa en 2019, pero hay un detalle más sabroso.

Pichetto no solo atravesó las mutaciones de jefe del bloque kirchnerista en el Senado, disidente y candidato a vicepresidente de Mauricio Macri. Eso es lo de menos y en definitiva tiene razón: para hacer política en la Argentina hay que tener un poco de amnesia (que lo digan Milei y Patricia Bullrich, si no). Lo más significativo es que se trata de un ácido crítico de Axel Kicillof, aspirante a candidato presidencial a quien “La Cámpora” le hace la vida imposible en la Provincia de Buenos Aires.

Cuánta sutileza.

Lejos del tarro

Pero las consecuencias de la defección parlamentaria “k” son todavía más profundas.

Después de dar testimonio de identidad peronista votando contra de la reforma laboral, Carolina Moisés, el catamarqueño Guillermo Andrada y la tucumana Sandra Mendoza sacaron el bloque “Convicción Federal” del interbloque que articula Mayans y comenzaron a cubrir casilleros vacantes en las comisiones abandonadas por el kirchnerismo. Ya se metieron en las de Acuerdos y Relaciones Exteriores y se aprestan a ingresar en otras importantes, como la de Presupuesto.

No es sólo que Moisés, raleada por “La Cámpora” en Jujuy, más que chocha con la revancha, haya sido encumbrada mediante un procedimiento de dudosa regularidad como Vicepresidenta del Senado, cuarta en la línea de sucesión presidencial.

Apalancados en los gobernadores Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo, los integrantes de “Convicción Federal” se desmarcaron para entrar sin condicionamientos en tratativas como la cobertura de alrededor de 300 cargos vacantes en la Justicia federal, eventualmente la integración de la Suprema Corte, por consignar lo más inmediato y evidente.

Es decir: serán ellos, no Mayans como hasta diciembre, los interlocutores de los libertarios. No será tan grave como lo de Quintela, pero otra angustiada debe ser la camporista Anabel Fernández Sagasti, que el kirchnerismo promovía para la Suprema Corte. Habrá que ver qué opina Moisés…

El ejemplo de “Convicción Federal”, para colmo, cunde. Siete senadores, capitaneados por el correntino Carlos “Camau” Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo, integraron el bloque “Impulso País”. Como cualquier ñato, querrán oler, de modo que los casilleros disponibles para el kirchnerismo en las comisiones seguirán mermando.

El bloque kirchnerista “puro” tiene 21 miembros, la misma cantidad que el bloque de La Libertad Avanza. Se estira a 25 en el interbloque “Popular” con las bancadas del Frente Cívico Santiagueño y los dos que se quedaron de “Convicción federal”, ahora denominados “Justicia Social Federal”.

¿Qué opinarán de la estrategia adoptada por Mayans los miembros del interbloque “Popular”? La lógica del orden libertario se afianza y reparte cuotas de poder, mientras la conducción pejotista pretende confinarlos al rol de “sparrings” testimoniales.

Animales políticos como los ex gobernadores Gerardo Zamora, Jorge Capitanich, Juan Manzur y Sergio Uñac no han de sentirse muy felices tan lejos del tarro.

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