
Durante las festividades del Carnaval en Brasil, es común que los asistentes se vistan con trajes llamativos y brillantes, pero en Paraty, un pintoresco pueblo colonial del sur del país, los participantes optan por una vestimenta muy diferente: el barro. Esta singular celebración atrae a turistas que se embadurnan con lodo gris y se revuelcan en las aguas fangosas de una playa, creando una experiencia colectiva única. La tradición del Carnaval de barro se originó en 1986, cuando un grupo de amigos decidió jugar en los manglares de la playa de Jabaquara y se dieron cuenta de que su apariencia había cambiado drásticamente. Su paseo por el centro histórico de la ciudad generó una gran conmoción, dando inicio a lo que hoy es un evento esperado cada año.
