
El mal estado de la avenida Enrique Ocampo, en Valle Viejo, continúa generando reclamos y sumando antecedentes. Mientras el municipio avanza con la ejecución de cordones cuneta y anunció la repavimentación de la traza, vecinos sostienen que los trabajos avanzan a ritmo lento y que la circulación diaria sigue condicionada por pozos, desniveles y sectores con calzada deteriorada.
La arteria, que conecta San Isidro con Pozo El Mistol y concentra un tránsito constante, presenta baches profundos y tramos con hundimientos. De acuerdo con testimonios de frentistas, en los últimos meses se registraron múltiples episodios, entre ellos derrapes de motociclistas y vehículos que quedaron varados por roturas o desniveles en el pavimento.
En jornadas de lluvia, agregaron, la situación se agrava debido a la acumulación de agua en distintos sectores, lo que dificulta aún más la visibilidad de los pozos y complica el tránsito.
A ello se suma la falta de veredas terminadas en varios tramos. Vecinos indicaron que, ante la ausencia de espacios peatonales en condiciones, deben desplazarse por la calzada, compartiendo el espacio con vehículos. También señalaron que, en determinadas ocasiones, el transporte público debió modificar su recorrido habitual debido al estado de la arteria.
En este contexto, se conoció el caso de Gladys, vecina del barrio 59 Viviendas, quien el 25 de enero pasado sufrió un siniestro vial cuando circulaba en su motocicleta por la avenida Ocampo, antes de llegar al cementerio de Pozo El Mistol.
“Me quedé sin trabajo y estoy lesionada”
La mujer relató que el derrape se produjo como consecuencia del estado de la calzada. “Se me ha complicado todo a partir de ese derrape que tuve en esta avenida, antes de llegar al cementerio. Me caí y, como consecuencia de eso, no puedo hacer las tareas que realizaba para tener más recursos. Yo me jubilé con la jubilación mínima, que no me alcanza y hacía cuidado de personas, lo que me permitía generar un ingreso extra”, explicó.
En esa línea, agregó: “Me golpeé entera. La doctora Villafañe corroboró las lesiones que tenía. A partir de ese accidente ya no pude seguir trabajando y perdí ese empleo. Me quedé sin trabajo y estoy lesionada”.
Gladys indicó que tras el hecho realizó gestiones ante el municipio de Valle Viejo. “Lo único que recibí fue una ayuda económica de 50 mil pesos y un bolsón de mercadería. Gasté mucho en medicamentos y, además de eso, perdí mi fuente de ingreso”, señaló.
Asimismo, detalló las dificultades económicas que atraviesa desde entonces. “Llamé a la Municipalidad y a funcionarios, pero no me responden. Me cortaron el gas natural por falta de pago y ahora tampoco puedo afrontar la luz ni comprar todos los medicamentos que necesito”, expresó.
Finalmente, vinculó lo ocurrido con el estado de la avenida: “Más allá de lo que me pasó a mí, como vecinos pedimos que arreglen esto para que no le vuelva a pasar a nadie más. El municipio tiene que hacerse cargo porque lo que me ocurrió fue por el estado de la calle”.
Mientras continúan las tareas de cordones cuneta y se aguarda la repavimentación anunciada, los reclamos persisten en torno a una de las principales vías de circulación de Valle Viejo, cuya situación —según describen los residentes— sigue impactando en la vida cotidiana del sector.
