
En el séptimo día desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, bombardeos aéreos de Israel alcanzaron las capitales de Irán y Líbano, mientras que Estados Unidos atacó en el mar un buque iraní, en una escalada de la ofensiva contra la flota naval de la república islámica.
Israel anunció el lanzamiento de ataques a gran escala contra objetivos en Teherán, tras el reporte de una explosión en la zona oeste de la ciudad por parte de la emisora estatal iraní.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han iniciado una oleada de ataques a gran escala contra objetivos gubernamentales en la capital iraní, según un comunicado del ejército israelí. Las FDI informaron previamente de la detección de otra ronda de misiles iraníes que se dirigían hacia Israel.
Se escucharon una serie de explosiones en Tel Aviv, el centro comercial israelí, tras los lanzamientos iraníes. Los servicios de emergencia israelíes, el Magen David Adom, informaron que no se habían registrado víctimas tras el bombardeo.
El ejército emitió un comunicado indicando que la población podía abandonar sus refugios en todas las zonas del país.
Durante la madrugada del viernes, el régimen iraní respondió con nuevos ataques de represalia dirigidos a países vecinos que cuentan con presencia de fuerzas estadounidenses, como Qatar y Arabia Saudita, países que frustraron ataques con drones. También apuntó a Tel Aviv, en Israel. Desde allí partieron 50 aeronaves que redujeron a la nada el antiguo búnker de Alí Khamenei en la capital iraní, mientras que se dio aviso de nuevos ataques contra el bastión de Hezbollah en el sur de Beirut, el barrio de Dahiyya.
Los enfrentamientos cumplen ya una semana, y de acuerdo con fuentes militares israelíes, gran parte de los sistemas de defensa aérea y los lanzadores de misiles iraníes fueron neutralizados.
Por su parte, el líder ruso Vladimir Putin respaldó a Irán tras los reportes de que Rusia compartió inteligencia sobre los activos de Estados Unidos en la región. Rusia y la República Islámica mantienen canales abiertos tras informes de colaboración, mientras Washington minimiza el impacto de la supuesta transferencia de información clasificada para ataques contra activos estadounidenses. En esa línea, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, calificó como un “error de cálculo” que Irán piense que EEUU no puede sostener los ataques.
El presidente norteamericano Donald Trump calificó como “una pérdida de tiempo” considerar el envío de tropas terrestres estadounidenses al país persa tras la advertencia del canciller iraní Abbas Araghchi, ya que las autoridades del régimen “lo han perdido todo”. “Han perdido su Armada. Han perdido todo lo que pueden perder”, resaltó.
Además, Trump anticipó que él decidirá cuándo Irán habrá cumplido efectivamente con la “rendición incondicional” que Washington exige. “Lo que el presidente quiere decir es que cuando él, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, determine que Irán ya no representa una amenaza para los Estados Unidos de América, y que los objetivos de la Operación Furia Épica han sido alcanzados, entonces Irán estará básicamente en posición de rendición incondicional, ya sea que ellos lo digan o no”, dijo este viernes la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, señaló a NBC News que su país no está pidiendo un cese al fuego y que no ve ninguna razón para negociar con Washington.
