Los platos voladores del Festival del Bombo en Frías y susto en el paseo familiar de Guido Jalil

Por R. Alberto Avellaneda

En 1968 realizaba el servicio militar en el Regimiento de Infantería 14 Aero trasportado, en Córdoba, y hacía mis primeros trabajos como redactor corta cables y musicalizador de LW1 Radio Universidad de los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba.

De visita a la casa familiar en Frías mí madre Faride me obsequió una entrada para asistir al Festival en el Club Central Córdoba, que pregonaba su eslogan Frías Ciudad de la Amistad, Capital Nacional del Bombo, que acuñara la poetisa y escritora Selva Yolanda Ramos, conocida por su apelativo de La Pocha.

Cómodamente instalado en la fila 9 del predio, estaba tarareando junto a los Cantores de Quilla Huasi el tema Canción para Dormir a un Negrito, del cantautor cubano Nicolás Guillén, que tantas veces programara en la radio para su difusión. Mientras del Cantores de Quilla Huasi con su particular estilo vocal entregaban La Canción para Dormir a un Negrito, quienes estábamos en las 1eras filas cerca del escenario nos dábamos vuelta para tratar de saber la causa del alboroto, de sillas caídas y gritos que sucedían al fondo del predio.

Teniendo el campo una orientación oeste/este, el escenario daba la espalda a las Sierras de Ancasti y era en esa dirección que el público del fondo del campo señalaba, gesticulaba y gritaba. En un 1er momento no entendíamos que es lo que señalaban los espectadores, ya que el escenario nos ocultaba la causa del desorden. Y de pronto el misterio tuvo su explicación: de noroeste en dirección noreste se desplazaba una nave en forma de cigarro o habano que, cuando llegó a la altura de Frías, expulsó hacia los costados pequeños objetos luminosos circulares que procedieron a tomar la velocidad de la nave nodriza, volar un tramo en formación e incorporarse nuevamente a ella.

A todo esto, los Quilla dejaron de cantar y buscaron los costados del escenario para admirar el espectáculo que les había quitado el protagonismo.

Otra oportunidad en que volví a tener relación con el tema con el tema ovni fue cuando disertaba en el Hotel de Turismo de Catamarca sobre el Fenómeno OVNI, invitado por el Rotary Club Valle. En el momento de proyectar diapositivas sobre avistamiento de ovnis y la forma de las naves, se escuchó un grito que decía: ‘Ese es”. ‘Eso es lo que vi”.

Quien lo pronunciaba, el dr. Guido Jalil, fundador del Sanatorio Pasteur y padre del actual gobernador de Catamarca.

Nos contó que en el año 1968 tenía la costumbre de salir a pasear en auto con su Sra y hacer que el movimiento del vehículo duerma a su numerosa prole. Cuánto transitaban por la ruta hacia Pirquitas, de pronto todo el camino quedó fuertemente iluminado, el motor comenzó a fallar, las luces del vehículo se apagaban intermitentemente y sobre sus cabezas pasó la nave en forma de cigarro largando y recuperando los pequeños platillos volantes.

El investigador y ufólogo Fabio Serpa nos visitó en Catamarca invitado por la Dirección General de Extensión Universitaria de la UNCa.

En una disertación sobre el Fenómeno Ovni pronunciada en el Salón Calchaquí, Serpa hizo alusión a los resultados de su investigación en Frías, en donde sus entrevistas sobre participantes del Festival del Bombo y testigos presenciales del fenómeno no arrojaron mayores datos sobre el suceso reportados en la investigación periodística ya presentada.

Nos queda una anécdota y 2 interrogantes. Como anécdota, la versión una y mil veces repetida por los Quilla Huasi: El Festival del Bombo es el único con espectáculo de platos voladores propios.

Los interrogantes: ¿los hijos de Guido se despertaron con las luces del ovni? ¿Y el padre, pudo conciliar el sueño esa noche?

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