
El gendarme catamarqueño, Nahuel Gallo, participó este viernes del tradicional izamiento de la bandera en la sede central de la fuerza, el Edificio Centinela, en el barrio porteño de Retiro. Fue su primera aparición en la ceremonia desde su regreso al país tras haber permanecido 448 días detenido en Venezuela, en un episodio que generó fuerte tensión diplomática.
La escena tuvo una fuerte carga simbólica. Gallo se sumó a la formación de los viernes junto a sus compañeros y a la banda de la institución, en un acto que contó con la presencia de autoridades de Gendarmería y de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. La participación del efectivo marcó un gesto de reintegración a la vida institucional de la fuerza después de su liberación.Durante la ceremonia, el gendarme recibió una insignia del Escuadrón Uspallata, el “cóndor” que identifica a esa unidad. El reconocimiento fue entregado por el jefe de la fuerza, Claudio Brilloni, quien destacó el valor simbólico del emblema y el respaldo de la institución a su regreso.
El propio Gallo había manifestado en los últimos días su intención de retomar sus funciones en la Gendarmería. Antes de hacerlo deberá completar una serie de evaluaciones médicas y psicológicas, además de continuar con el proceso de recuperación física tras su prolongado cautiverio.
Durante su detención, el gendarme contó que mantenía vivo su vínculo con el país de una forma particular: armaba una pequeña bandera argentina con jabones celestes y blancos dentro de la celda. La imagen de este viernes, participando del izamiento junto a sus compañeros, cerró así un círculo cargado de simbolismo después de más de un año de cautiverio.
