El Fuerte de Andalgalá

368 años de su reinstalación: el debate sobre su fecha y nuevos aportes de White para comprender su pasado.

Según los relatos del Pbro. Pedro Lozano, basados en documentación del siglo XVII, Francisco de Nieva y Castilla envió cartas y organizó una movilización en mayo de 1658 para la defensa del territorio de Londres. Se estima que el Fuerte pudo haberse concluido el 29 de junio, día de San Pedro, ya que en la documentación de la época figura con el nombre de “Fuerte de San Pedro de Mercado, Valle de Andalgalá”. El apellido Mercado rendía homenaje al gobernador de Tucumán, Alonso Mercado y Villacorta, mientras que la denominación Valle de Andalgalá hacía referencia a su ubicación.

La fecha del 12 de julio pierde sustento documental por un hecho concreto. El 4 de julio de 1658, el teniente gobernador de Londres, Francisco de Nieva y Castilla, nombró alférez de la compañía a Juan de Soria Medrano, llegado de La Rioja, quien ya se encontraba en el Fuerte de Andalgalá, según consta en el Archivo Histórico de Córdoba (Escribanía 2, Tomo II). Este documento demuestra que el Fuerte se hallaba en funcionamiento varios días antes de la fecha tradicionalmente conmemorada.

Hablamos de una reinstalación porque existen evidencias de un fuerte anterior, denominado “San Felipe”, instalado en 1635 por el maestre de campo Pedro Ramírez de Contreras (El gran alzamiento diaguita, Aníbal Montes, 1961). Asimismo, en Huasán, actual región agrícola del distrito de Chaquiago, Gaspar Doncel, teniente gobernador de La Rioja, realizó en 1607 el reparto de los indígenas de Guachaschi, Andalgala y Guasán (Autonomía, Manuel Soria, 1921). En octubre de ese mismo año envió cartas al gobernador de Tucumán, Alonso de la Rivera, informándole sobre la distribución de las encomiendas. A ello se suma que Manuel de Zalazar, el “revelador” de la imagen de la Virgen del Valle, comenzó a sembrar algodón en Huasán hacia 1610.

Estas evidencias, junto con otras investigaciones que no se exponen en este trabajo por su amplitud, permiten retroceder aún más en la historia del territorio. Si se toman como referencia estos antecedentes, Andalgalá supera ampliamente los 368 años de existencia. Más aún, si la mirada se dirige a los primeros pueblos originarios, los estudios arqueológicos mediante datación por carbono demuestran que la ocupación humana del valle se remonta a miles de años.

En este contexto resulta oportuno recordar que el 23 de agosto de 2024, en la Sala de Sesiones “Fray Mamerto Esquiu”, se llevó a cabo una reunión destinada a analizar el proyecto presentado por el profesor y ex Concejal Roberto Cecenarro, cuyo objetivo era revisar la verdadera antigüedad histórica de Andalgalá. Participaron el Prof. Walter Reales, encargado del Departamento de Historia de la UNCA; el Lic. David Álvarez Candal, responsable del Museo Arqueológico de Andalgalá; Saúl Reinoso, entonces ex Secretario de Cultura y actual presidente del Concejo Deliberante; además de los profesores Feliciano Bambicha, Marcelo Orellana, Jorge Rubén Sánchez, Jorge Ramos y quien suscribe. Fue una valiosa jornada de diálogo que debería retomarse, especialmente con el propósito de profundizar la investigación en los archivos de Córdoba, donde aún es posible hallar documentación inédita que contribuya a reconstruir con mayor precisión la historia de Andalgalá.

Durante el mes de julio se desarrolló la denominada “Semana de Andalgalá”, con actividades culturales y turísticas programadas entre los días 4 y 12 de julio. En ese marco, la Secretaría de Cultura, junto al personal del Archivo Histórico Municipal, inauguró una Muestra Fotográfica destinada a preservar, difundir y poner en valor la memoria histórica de nuestra comunidad.

A esta iniciativa también se sumó el personal del Museo Arqueológico Provincial Samuel Lafone Quevedo, fortaleciendo el trabajo conjunto entre ambas instituciones. Como parte de las actividades, el 7 de julio, en las instalaciones del museo, se organizó una “mesa de diálogo” en la que se abordaron diversos temas de interés histórico y patrimonial.

El arqueólogo Sergio Caletti presentó la conferencia “Historias de la arqueología y los arqueólogos en Andalgalá”; el Lic. David Álvarez expuso “Rescates arqueológicos”, acompañado por Brian Nieva; el Prof. Marcelo Orellana desarrolló “Pequeñas curiosidades, grandes historias”; el ingeniero agrónomo Juan José Cólica disertó sobre “El olivo cuatricentenario de Huasán” y quien suscribe presentó “Un viajero inglés en tierra andalgalense: aventura y descubrimiento”.

Al concluir la jornada, la Secretaría de Cultura hizo entrega de reconocimientos a los disertantes en agradecimiento por su valiosa participación y al Museo Arqueológico Provincial Samuel Lafone Quevedo, con motivo de celebrarse su 62º aniversario.

En cuanto a la exposición sobre el viajero inglés, se basó en una obra de reciente edición, que reúne capítulos seleccionados de la obra original en inglés de Ernest William White, Cameos from the Silver-Land; or the Experiences of a Young Naturalist in the Argentine Republic, publicada en dos tomos, en mayo de 1881 y abril de 1882. El naturalista pertenecía a la Sociedad Zoológica de Londres y realizó cinco expediciones por la Argentina entre 1879 y 1881. La nueva publicación se centra en los relatos correspondientes a su tercera y cuarta expedición, bajo el título Ernest William White: relatos de exploración en la Argentina. Traducción, selección y estudio de los escritos originales de Cameos from the Silver-Land, con especial referencia al Fuerte de Andalgalá en 1880,Se trata de una obra en formato A4 de 137 páginas, ilustrada con material gráfico que documenta la expedición realizada por el naturalista inglés.

Al analizar sus escritos, resulta inevitable pensar que hoy no podríamos conocer muchas de aquellas experiencias si White hubiera perdido la vida durante su viaje de 1879, al pasar por la posta de Fraga. El propio naturalista escribió:

“Al son del fuerte chasquido de los látigos de los postillones y a toda velocidad, atravesamos la plaza de San José, un suburbio de Mendoza, divisamos y entramos en la ciudad misma y, finalmente, a las dos de la tarde, nos detuvimos frente a la oficina de diligencias, poniendo así fin a aquel largo y penoso viaje en diligencia que, aunque fue el primero que realicé, estuvo a punto de ser el último.” (Capítulo 18, Tomo I, páginas 312 a 314)

Fue precisamente en San José donde White conoció los detalles del dramático episodio ocurrido pocas horas después de su paso por la posta de Fraga, en San Luis. Una caravana compuesta por veinte carretas, tiradas por mulas y cargadas con mercaderías que viajaban desde Villa Mercedes hacia Mendoza, fue atacada. El saldo del ataque fue de once conductores muertos, otros nueve gravemente heridos a lanzazos, el secuestro del capataz y el robo de toda la carga. Un hombre logró escapar para dar aviso, permitiendo que las tropas llegadas de Mercedes, iniciaran la persecución. Finalmente, los atacantes fueron alcanzados: diecisiete indígenas murieron en el enfrentamiento, el capataz fue rescatado y el botín recuperado. Aun así William White falleció joven después de ver publicado su obra de dos tomos alrededor de los 26 años.

En la mesa de diálogo realizada en el Museo, se adelantaron algunos pasajes de la obra, entre ellos su visita a las ruinas incas del Pucará de Aconquija. Tras descender por La Chilca y llegar al Fuerte de Andalgalá, recorrió parte de la población, donde conoció a Samuel Lafone Quevedo y dialogó con Federico Schickendantz. White escribió:

“Bien podría calificarse a Andalgalá como el Northampton de la República Argentina, pues en ella se observa la singular circunstancia de una industria manufacturera integral. Allí mismo se cría el ganado, se curten las pieles y se elaboran los productos por obra de un numeroso ejército de zapateros, quienes trabajan afanosamente para abastecer de suelas a Bolivia”…

…“Recorriendo así el sombrío sendero, llegué por fin a una de las residencias del Sr. Lafone, un caballero inglés que, además de sus establecimientos mineros, posee aquí una gran cantidad de propiedades y aúna diversos intereses en uno solo. Este propietario, de gran talento, lleva en gran medida la vida de un señor feudal y, tras residir cerca de veinte años en la zona, ha logrado ganarse el respeto de todas las clases sociales, así como una considerable influencia en el distrito norte de Catamarca”.

Sobre los niños de Pilciao agrego: “Aunque precozmente rápidos en todas las ramas elementales del aprendizaje, la destreza musical de estos niños me asombró de verdad. He escuchado y admirado el canto en nuestras catedrales, pero jamás había oído una armonía tan deliciosa, un ritmo y una melodía tan perfectos, como los que emanaban de las gargantas de estos niños mestizos en Pilciao”.

A más de 368 años de la reinstalación del Fuerte de Andalgalá, la investigación histórica continúa aportando nuevos documentos, testimonios y miradas que enriquecen el conocimiento de nuestro pasado. Lejos de tratarse de una historia concluida, cada archivo consultado, cada obra publicada y cada fuente recuperada permiten reconstruir con mayor precisión los acontecimientos que dieron origen a nuestra comunidad y preservar ese legado para las generaciones futuras.

Texto y Fotos: Colaboración de Claudio Benjamín Balsa

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