
Minutos más tarde, el medio español El País informó en base a fuentes policiales que el número de fallecidos ascendió a 41 personas, mientras continúa el conteo oficial.
La reacción de las autoridades españolas
Sánchez, por su parte, calificó el viernes de “violación y ataque a la integridad territorial de España” la llegada masiva de migrantes desde Marruecos y reiteró el apoyo del gobierno nacional al enclave costero.
“Lo que ha sucedido es una violación territorial de España, de las fronteras, y en las charlas con las autoridades de Marruecos lo que subyace es la lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanas han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo”, dijo el líder del PSOE desde Ceuta.
El mandatario se refería a una reciente decisión judicial que determinó que los migrantes interceptados en el mar cuando intentan alcanzar Ceuta o Melilla no pueden ser devueltos automáticamente.
El jefe del Ejecutivo también agradeció la cooperación con Marruecos para concretar “cuanto antes” la repatriación de los inmigrantes y anunció el despliegue de boyas en el espigón para crear una barrera de contención.
Imágenes en directo de la frontera mostraban como las fuerzas marroquíes dispersaban con gases lacrimógenos a cientos de migrantes congregados en una colina con vistas a Ceuta, mientras otros continuaban nadando hacia el territorio español.
Al mismo tiempo, grandes grupos de migrantes caminaban de regreso desde el enclave hacia Marruecos para volver a casa.
El Ministerio del Interior español, a cargo de Fernando Grande–Marlaska, dijo que cerca de 25.000 migrantes ya retornaron de manera voluntaria a Marruecos a lo largo del viernes, algo que ya había ocurrido en 2021 en la que era considerada, hasta ahora, la peor crisis migratoria del enclave.
Entonces, el número de migrantes que entraron de manera irregular en Ceuta fue sensiblemente inferior, poco más de 10.000 personas.
La cartera envió el jueves cerca de 350 agentes para reforzar a las autoridades del enclave, entre ellos, un “equipo de extranjería” de la Policía Nacional destinado a apoyar las labores de filiación, reseña y documentación de los migrantes irregulares y cinco equipos de las Unidades de Intervención Policial provenientes de Sevilla, Málaga y Madrid, destinados a tareas de seguridad ciudadana en las calles.
La ministra de Defensa española, Margarita Robles, añadió el viernes que el Ejército tiene “3000 unidades plenamente disponibles para ayudar a la Guardia Civil, a la policía y a la población de Ceuta” e hizo un llamado a la población marroquí a no dejarse engañar “por las magias, que el destino final va a ser su devolución”.
La embajadora de Marruecos en España se mostró esperanzada porque quienes cruzaron desde Marruecos regresen al país. Karima Benyaich describió la situación en Ceuta como difícil, diciendo que había ocurrido en contra los deseos de su país.
“Siempre hemos priorizado una migración legal, ordenada y segura para todos”, comentó Benyaich, que no se pronunció acerca de los motivos de los migrantes para cruzar al enclave.
La situación en el terreno
Rachid Sbihi, que dirige una asociación que representa a agentes de la Guardia Civil, tildó la situación de “grave crisis humanitaria”.
Miles miles de migrantes —entre los que había menores no acompañados— durmieron en parques y veredas, mientras otros deambulaban sin rumbo por las calles, agregó.
“Sigue entrando gente. El refuerzo que ha llegado solo está auxiliando a los heridos y [ayudando] en otras labores humanitarias”, declaró la representante. “La situación es caótica”, sentenció.
Muchos de los fallecidos se ahogaron, apuntó Sbihi, pero algunos perdieron la vida en la estampida para cruzar la valla del espigón en el Tarajal, una playa urbana cerca de un puesto fronterizo con Marruecos.
Ahmed Karim, un marroquí de 33 años, dijo que había cruzado al enclave por la falta de empleo en su país. “Muchas personas quieren ir a Europa, a América, pero no tienen la oportunidad”, afirmó.
El viernes por la mañana, las aguas próximas a la valla fronteriza estaban llenas de boyas, zapatos y otras pertenencias abandonadas. La policía marroquí desplegó efectivos adicionales, utilizó cañones de agua y disparó tiros de advertencia al aire para impedir que los migrantes cruzaran a Ceuta, según grupos de derechos humanos en Marruecos.
“A pesar de la fuerte presencia policial, la gente cruzó por la vía marítima, mientras la frontera terrestre permaneció cerrada”, dijo Achraf Maimouni, un activista de derechos humanos en Fnideq (Castillejos, en español), la ciudad marroquí que limita con el enclave.
Los migrantes detenidos en la frontera fueron llevados al interior de Marruecos, lejos de Ceuta, “pero la gente sigue llegando”, agregó.
España es un punto importante de entrada a Europa para personas que buscan mejores oportunidades económicas o escapar de la violencia en sus países de origen.
Para llegar a Ceuta, situada en la costa del norte de África, los migrantes suelen nadar desde la ciudad marroquí de Fnideq, conocida en español como Castillejos, a unos 5 kilómetros del territorio enclave. Otros intentan hacerlo desde la cercana localidad de Belyounech, desde donde la distancia es menor.
En paralelo, más migrantes procedentes de Marruecos intentaron ingresar también a Melilla, el otro enclave español situado al norte de África.
Hubo un caos generalizado en Bni Nsar, la ciudad marroquí que limita con el territorio español, donde migrantes se enfrentaron a la policía, arrojando piedras y prendiendo fuego a vehículos policiales, según medios locales y grupos de derechos humanos. Se reportaron heridos entre las fuerzas de seguridad, además del arresto de decenas de personas que intentaban cruzar.
Omar Naji, de la filial local de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, dijo a la AP que los intentos de cruce hacia Melilla parecían estar relacionados con la situación en Ceuta.
Muchos marroquíes consideran tanto a Ceuta como a Melilla como territorio ocupado.
Agencias AP, ANSA y Reuters y diario El País
