
Fundado por inmigrantes italianos en 1910, este emblemático espacio que albergó un cine, bailes y reuniones políticas en Fray Mamerto Esquiú. Tras superar diversas crisis económicas, tres hermanos reacondicionaron el lugar a pulmón para devolverle la vida a un clásico del departamento.
Hay lugares donde la memoria y el arraigo familiar valen mucho. En La Tercena, Fray Mamerto Esquiú, la esquina que vio nacer a una de las casas más representativas volvió a encender sus luces. El tradicional almacén ‘Casa Andreatta’, con 116 años de trayectoria, emprendió una nueva etapa de la mano de la cuarta generación familiar, rescatando la identidad de un sitio que fue y sigue siendo punto de encuentro de la vida social y cultural del departamento.
La historia se remonta a 1910, cuando una pareja de inmigrantes italianos pisó suelo catamarqueño. En aquel tiempo, la construcción del dique Las Pirquitas congregaba a trabajadores extranjeros en los alrededores, y el lugar funcionaba no sólo como vivienda, sino como hospedaje y comedor. Con el tiempo, Antonio Andreatta y su familia transformaron esa dinámica inicial en un almacén de ramos generales. La posta fue asumida luego por las generaciones siguientes: su hijo Santiago Andreatta y más tarde su nieto, Juan Andreatta, quien mantuvo el mostrador en pie frente a los avatares socioeconómicos del país.
Más allá de la venta al por menor, la propiedad trascendió el rubro comercial para convertirse en una referencia del departamento. En sus épocas de mayor esplendor, la casa cobijó proyecciones de cine, los primeros bailes de la localidad y reuniones institucionales de entidades como el Club La Tercena, además de encuentros políticos donde supieron estar de las principales figuras provinciales.
Sin embargo, la situación económica impactó en distintas oportunidades, y en 2018 decidieron “reducir operaciones”. En ese escenario de reestructuración, una buena parte de la Casa fue alquilada a la Municipalidad y el negocio se redujo a los clientes más cercanos.
Valentina, Pablo y Agustín, los hijos de Juan y bisnietos de Antonio Andreatta, tuvieron este año la idea de devolverle el brillo al comercio, con el objetivo de reacondicionar la propiedad y reanimar la zona, coordinaron esfuerzos para transformar lo que antes se utilizaba como depósito de mercadería en un renovado autoservicio.
En diálogo con Revista Express, Valentina contó que la propuesta fue muy conversada en la familia y los trabajos demandaron aproximadamente dos meses con tareas de albañilería, trabajos de pintura y una reestructuración completa del sistema eléctrico del depósito. En este sentido, agradeció también el respaldo de la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Alejandra Benavidez, quien la alentó a reactivar el espacio.
El lugar funciona como un autoservicio polirrubro, con productos de panadería, fiambres, lácteos y bebidas, y es atendido por sus propios dueños.
Los vecinos de La Tercena no escatimaron en las muestras de nostalgia en la comunidad, que recordó la época dorada de la casona. Además, la familia exhibió al público elementos de alto valor histórico que atesoran en el lugar, como la antigua máquina registradora y la balanza de época, a las que se suman reliquias que se conservan en el interior de la vivienda, entre ellas, una vitrola utilizada en aquellos bailes de comienzos de siglo.
