
Las dietas del Senado treparán por encima de los $13.100.000 brutos a partir de enero de 2027, según el nuevo acuerdo salarial entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos. El número surge de aplicar sobre la dieta actual los cuatro tramos pactados para el último cuatrimestre de 2026, cuyo último aumento se percibe recién en enero.
Los porcentajes son los mismos que el Gobierno cerró con los estatales: 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre. Encadenados dan 6,97% acumulado, algo más que la suma simple de 6,8%. La diferencia con el resto de la administración pública es que los legisladores no perciben el bono que sí cobran los empleados estatales.
Por qué las dietas se mueven solas
La clave está en una decisión de 2024: los senadores votaron a mano alzada atar sus dietas a las paritarias de los trabajadores del Parlamento. Desde entonces, cada vez que el personal legislativo consigue una recomposición, la dieta se actualiza en el mismo porcentaje sin necesidad de una votación específica.
El escándalo que generó aquella votación forzó una marcha atrás. El Senado anuló las subas de julio y agosto de 2025 y congeló las dietas hasta el 31 de diciembre. La medida se aprobó por unanimidad de los presentes, con 65 votos afirmativos. Ese congelamiento venció y este año la actualización automática volvió a funcionar.
Qué pasó con la resolución de Villarruel y Menem
En las últimas semanas también hubo que revertir un incremento que había surgido de una resolución conjunta firmada por Victoria Villarruel y Martín Menem, titulares de ambas cámaras.
La respuesta del bloque de La Libertad Avanza, que conduce Patricia Bullrich, fue anunciar en julio que sus senadores donarían el aumento a entidades benéficas, instituciones públicas provinciales o a las que el propio Senado ya tiene designadas. Villarruel, por su parte, propuso que el destino fuera el Hospital Gutiérrez.
Cómo se calcula la dieta de un senador
El sueldo se mide en módulos: 2.500 por la dieta propiamente dicha, 1.000 por gastos de representación y 500 por desarraigo, que perciben los legisladores del interior. A eso se sumó una dieta adicional sobre las doce originales para equiparar el aguinaldo. La única integrante de la Cámara alta que no cobra dieta es Alicia Kirchner, que al asumir su banca optó por mantener su jubilación como exgobernadora de Santa Cruz.
