
El origen de este día es bastante particular: nació el 19 de julio de 2009 en una agencia de publicidad como parte de una campaña para un sex-shop. Lo que arrancó como una movida comercial y una broma, se viralizó de tal forma que fue ganando fanáticos año tras año. Hoy se festeja en Argentina, Chile, Colombia, España, México, Perú y varios países más de la región.
Para entender el concepto en la cultura pop, basta con mirar a Hollywood. Películas como Amigos con derechos (con Ashton Kutcher y Natalie Portman) o Amigos con beneficios (con Justin Timberlake y Mila Kunis) retratan a la perfección esta forma relacional: disfrutar de encuentros íntimos sin compromisos, sin rendir cuentas ni escenas de celos, pero manteniendo un vínculo que va un paso más allá del clásico y fugaz «touch and go».
¿Qué dice la ciencia?
El principal miedo a la hora de cruzar la línea es el temor a arruinar la amistad. Sin embargo, los datos científicos traen alivio. Según un estudio realizado en Estados Unidos por la investigadora Heidi Reeder, de la Boise State University, en el 76% de los casos el sexo entre amigos terminó fortaleciendo la amistad.
Aun así, las transiciones hacia algo más formal son raras: la historia demuestra que solo un mínimo porcentaje de estos vínculos se transforma en un noviazgo serio y duradero.
Las 3 reglas de oro para no morir en el intento
Para que un «amigo con derechos» siga siendo amigo y el beneficio no se convierta en un dolor de cabeza, existen ciertos límites implícitos que conviene respetar:
Es un acuerdo mutuo y sin reclamos: La clave está en disfrutar el momento sin pedir nada a cambio. Los sentimientos románticos de exclusividad no entran en este contrato.
Los celos están prohibidos: Si sabés que es un refugio libre de compromisos, no hay lugar para los planteos si ves a esa persona en una cita o saliendo con alguien más.
Marcar límites en la rutina: Para evitar confusiones, lo ideal es no integrar a esa persona en el día a día constante, como salidas familiares o juntadas con tu grupo íntimo. Mantener ciertos espacios separados ayuda a que las expectativas no se mezclen.
