
En un acto que contó con la presencia de autoridades provinciales, municipales y familiares, se llevó a cabo la puesta en valor de la Plaza Varela Lezana, en homenaje a Luis Guillermo Varela Lezana, uno de los artistas plásticos más trascendentes de la provincia de Catamarca. La ceremonia estuvo encabezada por el gobernador Raúl Jalil, acompañado por la diputada nacional Silvana Ginocchio, el vicegobernador Rubén Dusso y otros miembros del gabinete e integrantes del poder legislativo provincial.
Luis Guillermo Varela Lezana nació el 26 de diciembre de 1900 en Banda de Varela y falleció el 12 de agosto de 1982 en Capital Federal. En su juventud, se trasladó a Buenos Aires en busca de nuevos horizontes artísticos, donde conoció al célebre caricaturista Diógenes Taborda, quien lo introdujo como dibujante en la sección teatral del histórico diario Crítica, iniciando así una trayectoria de proyección nacional e internacional.
A lo largo de su carrera, la producción de Varela Lezana se plasmó en más de cuarenta exposiciones individuales y colectivas. Su obra se caracterizó por retratar los tipos humanos de su tierra natal con un estilo que combinaba raíces impresionistas -a través del uso del color, luces y sombras- con rasgos expresionistas. En 1922, tras reunir una serie de bocetos de escenas costumbristas, realizó su primera exposición en la emblemática peña del Café Tortoni en Buenos Aires. Entre sus principales distinciones destacan el primer premio en el Salón de Artistas Catamarqueños en Buenos Aires (1946), el Gran Premio de Honor y Plaqueta de Oro en el mismo salón (1950), y el segundo premio en el Salón de Córdoba (1955). Además, ejerció la docencia artística en Catamarca.
Durante el encuentro, Diego Javier Varela, nieto del artista y director de Multimedios El Ancasti, brindó unas palabras en representación de la familia y destacó el rol de su abuelo en la consolidación de la cultura local: “Fue un hombre que contribuyó a la construcción de una identidad como catamarqueños, a la identidad de la región y a la del país”, expresó.
En su discurso, Varela contextualizó la obra en el marco del movimiento artístico de principios del siglo XX que, frente a las corrientes de influencia puramente francesas, rescató la memoria criolla, la herencia hispana y los pueblos originarios. Asimismo, reflexionó sobre la importancia de contar con espacios comunitarios recuperados: “Es un lugar para el encuentro y para la concordia, algo fundamental en estos momentos donde pareciera que lo que más se visibiliza son los rencores y los desencuentros”.
Finalmente, el director de El Ancasti vinculó el orgullo del legado artístico con los logros recientes del deporte nacional, señalando que tanto el arte como el deporte demuestran que “es posible lograr el reconocimiento, el respeto y la admiración desde el talento, la pasión y la inteligencia”.
