La primera locomotora en Catamarca

Por R. Alberto Avellaneda

La locomotora era de la fábrica Fox Walker, llevaba el N.º 7 y se la conoce como “La Avellaneda”. Serie «B», rodado 0-4-2 más tender y era del año 1874. El maquinista Guillermo Lambert era inglés, de Kent -al sureste de Londres- nacido el 18/2/1851.

En 1874, a los 23 años y oficio de mecánico, viajó a Argentina. Ingresó como foguista en el Ferrocarril Central Norte y luego maquinista. Desempeñó el puesto de inspector de locomotora, jefe de Depósito y encargado de Tracción y Talleres de Tucumán, Recreo, Frías y Córdoba.

Finalmente se radicó en Frías, casándose con una lugareña y viviendo por años en una casa en el predio ferroviario entre el puente peatonal y la estación de trenes. En la actualidad está los talleres de Belgrano Carga, avenida Malvinas Argentinas 901, en Córdoba.

La Avellaneda, 1era locomotora en Catamarca

La Locomotora N* 7, fabricada en 1842 por la empresa Fox Walker en Leeds, Inglaterra, manejada por el maquinista del mismo origen Williams o Guillermo Lambert, partió el 29/10/1876 en el viaje del presidente Nicolás Avellaneda para inaugurar el Ferrocarril Central Argentino entre Córdoba y Tucumán, que atraviesa el este catamarqueño uniendo las localidades de Recreo, San Antonio de La Paz, Quirós, Tapso y Lavalle, luego de atravesar Frías, en Santiago del Estero.

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Una multitud en la vieja Garita, en el entonces pueblo General Paz de la Capital de Córdoba, despidió a los viajeros que recorrieron 560 km para arribar a Tucumán . Lambert dijo: “En cada estación éramos objeto del más entusiasta recibimiento, y al llegar a Tucumán el 31 de octubre a las 5 de la tarde, la recepción fue grandiosa. Todo el pueblo y las autoridades de la Provincia de Tucumán se habían congregado en la estación para recibir al presidente Avellaneda, mientras las bandas de música ejecutaban el Himno Nacional”

El presidente Avellaneda y San Antonio de La Paz

El presidente Nicolás Avellaneda, siguiendo la premisa de la Generación del ’80 en propiciar una agresiva política de inmigración e integración del país con modernas vías de comunicación, decide extender las vías del ferrocarril que unían Buenos Aires y Córdoba hasta Tucumán.

El viaje inaugural lo realiza el 8/1/1976 en una formación tirada por la locomotora “La Porteña”, conocida luego como La Avellanada, importada junto con el maquinista y fogonero desde Inglaterra. La máquina hoy está en el museo de la estación de trenes de Córdoba

La máquina a vapor para funcionar, debía cargar agua cada 9 a 18 km. Así se perforaron pozos de agua en 1008, 1017, San Antonio de La Paz, Quirós y Frías. La de Recreo está en el km 1000, tomando como 0 Bs As; las siguientes en los Km 1008, 1017 y San Antonio en el 1026, a 5 km del Puesto de San Antonio Viejo; dotada de edificio operativo y administrativo de atención a pasajeros y carga, casa del jefe de estación, playa de maniobras de 3 vías para el cruce las formaciones y galpón de depósito de mercaderías.

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La historiadora friense Amalia Gramajo de Martínez Moreno, en su Consideraciones histórico- geográficas de la ciudad de Frías (1977), señala: del 1er tren de 1876 la máquina de fabricación inglesa, Fox Walker, era conducida por Guillermo Lambert, quien cuenta que, a la llegada, lo felicitó el presidente Avellaneda. “tenía que ser muy hábil, la línea era accidentada y las locomotoras carecían de frenos al vacío: sólo frenos de mano. Debía poner mucha atención con la gente, que por 1era vez veía ese monstruo de acero”.

En cada estación al presidente se lo recibía con entusiasmo, y había gente que llegaba a caballo, contemplándola desde lejos, como un genio maléfico que llegaba a perturbar la paz de sus vidas. En la estación La Madrid, los gauchos seguían al tren “y le arrojaban agua a la locomotora, pues la veían echar humo y arrojar chispas”. Al comienzo los trenes de pasajeros pernoctaban en Recreo, para seguir al día siguiente.

Esperando el Tren.

Ceremonia diaria en San Antonio de La Paz, mi pueblo natal, en la prov. de Catamarca, Noroeste de Argentina. El Ferrocarril Belgrano tenía 2 servicios diarios de trenes pasajeros. El que pasaba a las 13, proveniente de la Quiaca, con el esperado canillita que traía el diario La Gaceta de Tucumán y los comics con los que el abuelo materno Halim Sabagh me estimulaba a la lectura.

Cómo volaba mi imaginación con Billiquen, Batman y Robin, Patoruzito, Isidoro Cañones, Superman, Puño Fuerte y los libros selectos de Selecciones. En el tren de las 17, de Retiro, llegaban los diarios La Voz del Interior, La Nación y La Prensa.

Catamarca antes y después del ferrocarril

Dice el historiador Armando Raúl Bazán: “Catamarca tenía motivos para sentirse segura de su presente y mirar con optimismo el porvenir”. Su aparato productivo mostraba una composición tanto o más diversificada que Tucumán. Posiblemente, nunca en toda su historia, la provincia disfrutó de una mejor posición que en la década 1870-1880. Así lo demuestra el nivel de aprovechamiento de sus recursos naturales, la variedad de su producción, el empuje de su industria minera, los balances de su comercio y las posibilidades ocupacionales de sus habitantes.

En 1876 ya existía un puesto llamado San Antonio Viejo, de la flia Vaquel, y cuando se levanta la estación de trenes se construye una vía accesoria para el cruce de las formaciones, depósito de cargas y un destacamento de mantenimiento aledaño a la perforación para el agua. Los pobladores de San Antonio Viejo y puestos vecinos se trasladan alrededor de la infraestructura ferroviaria y se consolida la población de San Antonio de La Paz

Luces y sombras en Catamarca

La llegada del ferrocarril trajo un desarrollo socioeconómico en territorios provinciales entre Córdoba y Tucumán. Ello posibilitó la incorporación de la Argentina al mercado mundial. Posibilitó un incremento poblacional que se dirigía a aumentar la mano de obra para las tareas rurales y dinamizar el comercio interno. Los inmigrantes hacia fines de 1800 eran más de medio millón por año.

Colonia Caroya es muestra de ello. Fundada en 1876 por el gobierno de Avellaneda, en las tierras de la Estancia Caroya, creada en 1616 por los jesuitas. En 1878 llegaron los colonos provenientes de la región italiana de Friuli. El desarrollo, construcción e instalación del ferrocarril permitió acortar las distancias entre las distintas zonas y realizar un transporte rápido, regular y continuado, e incrementar el volumen de carga a movilizarse. Además, trajo un sistema de comunicación por medio de un servicio de correo y telégrafo.

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