Fuertes respuestas de los concejales a Gordillo tras el cruce en el Concejo

Maricel Quintero y Walter Centeno cuestionaron al intendente por violencia institucional.

Una sesión del Concejo Deliberante de Pomán convocada para pedirle explicaciones al intendente Francisco Gordillo sobre la compra del inmueble conocido como “Casa Santa Rita” terminó el en un escándalo político. El jefe comunal se negó a responder preguntas, amenazó a legisladores y funcionarios, y abandonó abruptamente el recinto acompañado. Ante la negativa de responder el Presidente del Concejo Deliberante de Pomán, Walter Centeno y la concejal Maricel Quinteros no dudaron en responderle y calificar a Gordillo como un “Patrón de estancia”.

La adquisición del inmueble, concretada mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y valuada en alrededor de 40.000 dólares, nunca fue sometida al tratamiento legislativo del Concejo, pese a que la normativa municipal establece que es ese cuerpo el que debe autorizar la compra de inmuebles. Más aún, según señalaron los ediles, la documentación presentada por el Ejecutivo contiene fechas contradictorias: la cesión de derechos vinculada a la operación se firmó cuando el Concejo ya se encontraba en período ordinario de sesiones, lo que invalida el argumento de urgencia invocado para justificar el DNU.

El Concejo se enteró de la compra dos años después de que se hubiera concretado.

Durante la sesión, Gordillo rechazó el formato de debate y sostuvo que la ley no lo obliga a responder ante el cuerpo legislativo. “La ley no establece que el intendente tenga que venir a responder acá”, afirmó. Esa postura desató reacciones encendidas entre los concejales, que lo acusaron de usar el espacio únicamente para leer un descargo y escapar del control institucional. Antes de retirarse, el intendente anunció que no volvería al Concejo salvo para el informe anual obligatorio, increpó al presidente del cuerpo, Walter Centeno, lo llamó “traidor” y le advirtió que “el pueblo le va a hacer pagar lo que hizo”.

Quintero: “Es un atropello total”

La concejal Maricel Quintero, del bloque Hacemos Catamarca, fue una de las voces más contundentes al momento de describir lo ocurrido. Para ella, la conducta de Gordillo no fue una sorpresa, sino la expresión más visible de un estilo de gestión que, según afirma, se sostiene sobre la intimidación y el miedo.

“El intendente estaba acostumbrado a que el Concejo Deliberante fuera una escribanía donde nadie lo controlaba. Ahora se olvida de que estamos en democracia y de que ir al Concejo a gritar no corresponde. Para mí es un atropello totalmente institucional.”

Quintero explicó que Gordillo llegó a la sesión acompañado de la mayor parte de su gabinete con un propósito claro: amedrentar a los legisladores. Según reveló, muchos de esos funcionarios habrían sido obligados a asistir. “Los directores que no querían participar de esa sesión fueron obligados por el intendente a estar presentes”, aseguró la concejal, y agregó que la propia dinámica de la retirada fue intimidatoria: “Cuando él se levanta y se va, uno de sus directores se para en la puerta y no me deja pasar.”

“Quiso llevarnos a todos los directores y secretarios, que eran más de 40 o 45 personas, para imponernos miedo. El intendente es como un patrón de estancia: cree que está por encima de todos y que puede manejar a todo el mundo.”

La legisladora también denunció una práctica sistemática de intimidación a empleadas municipales que se expresan en redes sociales. Según relató, Gordillo cuenta con una directora encargada de monitorear publicaciones en Facebook e Instagram. Cuando detecta algún comentario crítico, el intendente convoca a las trabajadoras en privado, sin permitirles ingresar con sus teléfonos celulares, y las amenaza con cambiarlas de área o con consecuencias laborales si continúan opinando.

“Él llama a sus empleadas para amenazarlas, para que se queden calladas. La mayoría de la gente tiene miedo y no dice nada públicamente.”

La palabra de Centeno

Walter Centeno, presidente del Concejo Deliberante y referente del mismo espacio político que Gordillo, también respondió con dureza. En un comunicado público, calificó al intendente de “déspota” y rechazó la acusación de traición.

“Al exigirme sumisión y tratarme de ‘traidor’, demostró una actitud que deja la clara percepción de que no tiene las manos limpias. Mi único ‘delito’ fue ser un oficialista que cumple con la ley al solicitar los informes de gestión. Pedir transparencia jamás será una traición.”

Centeno también denunció que Gordillo amenazó con no pagar los sueldos de los empleados del Concejo mientras permanezca en el cargo. Los trabajadores del cuerpo llevan ocho meses sin cobrar. “El intendente no tiene la facultad de poner ni una sola coma en este sentido. Retener y manipular los recursos del Poder Legislativo es violar la normativa vigente”, advirtió, y agregó que no sería cómplice “de sus manejos ilegales con la plata del Concejo ni del maltrato a la gente”.

Próximos pasos

Toda la documentación presentada por el Ejecutivo fue enviada a comisión para su análisis por los asesores legales del cuerpo. Varios concejales adelantaron que evalúan presentar una denuncia penal vinculada a la operatoria de compra del inmueble.

Quintero anticipó además que, ante una eventual nueva citación al intendente, el Concejo podría optar por una sesión cerrada y solicitará presencia policial para evitar que se repitan los hechos de violencia e intimidación. A su vez, la concejal mencionó tener en cuenta trascender de manera legal tras los hechos.

Años de polémicas y denuncias

Francisco Gordillo acumula casi tres décadas como funcionario del Estado. En ese extenso recorrido, además de su permanencia en la gestión municipal, se registran episodios que derivaron en denuncias formales. Según los antecedentes, en al menos trece años de su carrera se sumaron presentaciones vinculadas a maltrato y abuso de poder, lo que conforma un historial que excede los conflictos menores habituales en la función pública.

2012 – 2013: se lo vinculó con un caso de narcotráfico en Pomán, aunque nunca fue procesado.

2019- 2020: fue ministro en la gestión de Raúl Jalil; su salida en agosto estuvo rodeada de críticas internas

2023 (Marzo- Abril): fue mputado por lesiones leves agravadas en contexto de violencia de género tras denuncia de su exesposa, Gloria Rodríguez. Gordillo negó los hechos y afirmó que “de víctima pasó a victimario”.

2024-2025: El legislador tuvo acusaciones de manejo discrecional de recursos municipales, ocultamiento de la verdadera cantidad de empleados y amenazas hacia trabajadores.

2026 (Mayo): Abandonó el recinto tras gritos y acusaciones. Walter Centeno denunció que Gordillo amenazó con no pagar sueldos a empleados, lo que calificó como un acto ilegal y arbitrario. Se evalúa una denuncia penal.

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