Interrogantes de la minería circular

En un contexto global donde la escasez de ciertos insumos comienza a poner en tensión la transición energética, Chile empieza a explorar proyectos de recuperación de minerales críticos en los relaves, que históricamente fueron sinónimo de pasivo ambiental.

Los relaves son mezclas de roca molida, agua y reactivos que quedan tras la extracción del mineral económicamente rentable. Durante años fueron considerados un residuo inevitable, almacenado en diques de colas. Sin embargo, el cambio tecnológico puede convertir lo que era descarte en concentraciones económicamente interesantes de elementos esenciales para baterías, vehículos eléctricos y sistemas de generación renovable.

Precisamente el país trasandino está impulsando la aplicación de tecnologías de separación más sofisticadas que las disponibles en el momento en que esos materiales fueron depositados. Además de recuperar minerales valiosos, se busca reducir el volumen y la peligrosidad de los pasivos a partir de lo que se denomina minería circular que consiste en reincorporar residuos al ciclo productivo. Sin embargo, la remoción y reprocesamiento de relaves puede reactivar riesgos latentes de contaminación de aire y agua.

En este contexto, Catamarca haría bien en observar con atención esta experiencia. Bajo de la Alumbrera, una de las explotaciones de cobre, oro y molibdeno más importantes del continente, dejó como legado un sistema de relaves de gran escala y complejidad. El relave principal se encuentra contenido en su dique de colas, una infraestructura que acumula millones de toneladas de material procesado.

Además de recuperar minerales valiosos, Chile busca reducir el volumen y la peligrosidad de los pasivos a partir de lo que se denomina minería circular. Además de recuperar minerales valiosos, Chile busca reducir el volumen y la peligrosidad de los pasivos a partir de lo que se denomina minería circular.

La eventual reactivación de la explotación en ese yacimiento, que se logrará también mediante la aparición de nuevas tecnologías que no existían mientras se extendió la explotación, entre la mitad de la década del noventa y 2018, sumada al desarrollo de nuevos proyectos mineros en la provincia, habilita la pregunta de si es viable técnica, económica y ambientalmente recuperar valor de esos relaves. En primer lugar, es preciso caracterizar con precisión el contenido residual de metales para luego evaluar si existe tecnología disponible y económicamente eficiente, para su recuperación.

A esto debe sumarse un análisis ambiental exhaustivo. Se necesitan evaluaciones muy rigurosas del impacto que tendrá un eventual procesamiento de los desechos mineros de antaño para determinar si es positivo para la reducción de esos residuos, o entraña riesgos adicionales a los ya existentes.

Finalmente, aparece la dimensión normativa. El marco regulatorio argentino -y el provincial en particular- fue concebido en gran medida para la explotación primaria, no para la reexplotación de residuos. Determinar si las reglas actuales alcanzan o si es necesario diseñar una arquitectura legal específica será parte central del debate.

Chile ofrece, en este sentido, un laboratorio en tiempo real, con avances y tensiones. Catamarca tiene la oportunidad de aprender de esa experiencia antes de tomar decisiones que, por su escala y complejidad, tendrán una gravitación de largo plazo.

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