
Mientras se tramita la investigación jurisdiccional sobre el diputado provincial Javier Galán (MID), acusado de abuso sexual, exacciones ilegales y peculado de servicio, se sumó una cuarta denuncia presentada por otro empleado, esta vez un hombre, quien fue ofrecido como testigo de una de las denunciantes: Iván Luna Avellaneda lo denunció por aprietes y amenazas, al explicar que Galán lo citó a charlar mientras gesticulaba con un puñal en la mano y le pedía que contradijera a la primera de las mujeres que lo demandó. A diferencia de la actitud que tomó en otras oportunidades, esta vez Galán no aludió al tema en las redes sociales.
Luna Avellaneda fue ofrecido como testigo en la primera denuncia que se hizo contra el diputado, en la que se lo acusó de abuso sexual, entre otros delitos. La denunciante lo ofreció para probar que ella cumplía tareas en el Corralón que pertenece a Galán, pese a haber sido designada como personal transitorio de la Legislatura. En la denuncia que el hombre presentó, confirmó que él y la denunciante fueron compañeros de trabajo y relató que los une una relación de amistad desde hace muchos años.
En este sentido, explicó que, tras conocerse esa primera denuncia, Galán lo citó para “conversar” en la cocina del Corralón, un espacio en el que a su entender no hay alcance de las cámaras de seguridad. Allí, siempre según el relato de Luna Avellaneda, Galán “desenfundó un puñal” y comenzó a hablar: concretamente le pidió que dejara de cumplir horario en el Corralón y que se presentara a trabajar en la sede social que el diputado tiene en Avenida Güemes, y le anticipó que lo contactaría un abogado para explicarle “lo que tiene que decir”.
El hombre ratificó que la primera mujer que denunció trabajó en el Corralón. El hombre ratificó que la primera mujer que denunció trabajó en el Corralón.
“Me dijo que yo tenía que negar a mi compañera, que tenía que decir que ella jamás trabajó en el Corralón, que yo jamás trabajé ahí, que nunca nos pidió dinero. Yo soy empleado de la Cámara de Diputados y parte de mi sueldo se la entrego a Galán mediante transferencias a terceras personas, la mayoría de ellas mujeres de entre 12 y 30 años”, remarcó el empleado, que pasó de testigo a denunciante.
Si bien aclaró que no lo agredió físicamente ni lo amenazó de muerte de manera explícita, sí detalló que durante toda la conversación el diputado “hacía ademanes” con el cuchillo.
“Me dijo que estaba metido en un problema y que si a él le pasaba algo, todos nos podíamos quedar sin trabajo”, aseguró.
El testimonio de Luna Avellaneda se complementa con lo que ya había relatado una de las denunciantes y que había reconocido el propio Galán: los empleados de su equipo de trabajo debían hacer aportes para “obras de caridad y ayudas sociales”. La primera denunciante explicó que debía entregar la mitad de su sueldo, mientras que Galán aseguró que así como él aportaba el 100% de su dieta como diputado a cosas que “vuelvan a la gente”, lo mismo podían hacer sus empleados de manera voluntaria, ya que pasaron “de cobrar $0 a cobrar $1.100.000”.
En las redes
A diferencia de lo que hizo durante los primeros días del escándalo, esta vez Galán optó por no desmentir esta cuarta denuncia penal en su contra; aunque no cesó en el uso de las redes sociales para exponer algunas propuestas o ideas.
El domingo, por ejemplo, mostró un video de un momento que compartió con su hijo en el Parque Lineal, donde intentó “aprender calistenia”.
“Más allá del momento compartido, me quedó una idea dando vueltas… ¿Te gustaría que en todas las plazas de Catamarca haya espacios con gimnasios de calistenia? Y algo más importante todavía: ¿Te gustaría que, al menos una hora al día, haya alguien enseñando de forma gratuita a vecinos, jóvenes y chicos del barrio? Creo que el deporte es una herramienta enorme para la salud, la inclusión y las oportunidades. Quiero leer tu opinión”, posteó el legislador en Instagram.
En Facebook mantuvo la rutina habitual de realizar transmisiones en vivo, pero esta vez ya no aludió al tema de la denuncia.
Tampoco desistió de la publicación en la que expuso el rostro pixelado de la denunciante, publicación en la que además borró todos los comentarios negativos que se pudieron leer en algún momento.
En este sentido, ya circulan en grupos de otras redes sociales escraches a la que sería la segunda de las mujeres denunciantes. En algunos casos son posteos que fueron eliminados pero reflotados por otros usuarios con las respectivas capturas de pantalla.
Diputados
En la previa a la que será la primera sesión ordinaria del año este miércoles, en los pasillos de la Legislatura recordaron que está pendiente una cuestión de privilegio que su exsocia, la diputada Sonia Nabarro, le quiso plantear en la última sesión extraordinaria, en la que tuvieron un entredicho porque Galán le preguntó “cuánto había cobrado” por votar en la misma sintonía que el oficialismo provincial.
