
Lucas Carrizo lleva 18 años conviviendo con una realidad que hoy lo ha puesto contra la pared. Diagnosticado con Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva, su cuadro ha avanzado al punto de haber perdido la capacidad de caminar. Sin embargo, su mayor batalla hoy no es contra la enfermedad, sino contra el silencio administrativo: el Programa Federal Incluir Salud (Antes denominado PROFE) hace medio año que no le entrega el Fingolimod, el fármaco vital que debe tomar de por vida.
«Tengo la mala suerte de nunca haber tenido buenas respuestas de Profe. Es una medicación que tengo que tomar todos los días y hoy me encuentro desamparado», relató Lucas en un pedido desesperado que busca visibilizar una problemática que afecta a cientos de personas con enfermedades poco frecuentes.
Números que no cierran
La brecha entre el costo de la salud y los ingresos de Lucas es alarmante. El medicamento tiene un valor de mercado que ronda los $6.800.000, una cifra astronómica frente a la realidad económica del paciente:
Pensión por discapacidad: $320.000. Gastos básicos: Solo en facturas de energía eléctrica, Lucas enfrenta compromisos de $500.000 (dos boletas de $250.000).
La ecuación es imposible. Sin la intervención del Estado, el acceso a la salud se vuelve una sentencia para quien depende de una pensión mínima.
Un llamado a la solidaridad
Más allá del reclamo formal a las autoridades sanitarias para que regularicen la entrega de la medicación, Lucas apela a la empatía de la sociedad. En un contexto donde la inflación y los costos médicos devoran cualquier ingreso, cualquier aporte puede marcar la diferencia en su calidad de vida diaria.
Para quienes deseen y puedan colaborar con Lucas Carrizo, ha puesto a disposición su cuenta personal:
Alias: 1985LUCAS
Teléfono de contacto: 3834526777
Fuente: Chasquidigital
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