
En la localidad bonaerense de Claypole, un chico de 12 años comenzó a cavar en el patio de su casa y encontró el cuerpo de su madre muerta, que había desaparecido días antes: le reconoció un tatuaje en el brazo, lo primero en aparecer. Entonces la tía del chico llamó a la policía –agentes del Grupo Táctico de Operaciones (GTO), la DDI de Lomas de Zamora y personal de Casos Especiales— y extrajeron el cuerpo, que tenía un trapo en la boca.
La investigación quedó en manos de la Justicia de Lomas de Zamora. El chico contó que había ido a visitar a su madre el 2 de abril y lo recibió la pareja de la mujer, un hombre de 30 años. Este le dijo al chico que su madre se había ido a la Capital. Pero al chico le llamó la atención que en el fondo de la casa hubiese tierra removida. Al día siguiente volvió y recibió la misma mentira, aunque el hombre le advirtió que “no la iba a volver a ver más”. El sábado regresó y removió la tierra, confirmando su macabra sospecha. El sospechoso está prófugo.
