
En un contexto ya complejo para la ganadería ovina, que actualmente enfrenta brotes de sarna en la región patagónica, el panorama sanitario nacional ha sufrido un revés significativo. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroindustrial (SENASA) confirmó recientemente la detección de un caso positivo de Prurigo Lumbar, comúnmente conocido como Scrapie, una enfermedad neurodegenerativa que guarda estrechas similitudes biológicas con el síndrome de la “vaca loca”.
Este hallazgo ha tenido una repercusión institucional inmediata: Argentina ha perdido formalmente su estatus ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como país libre de esta enfermedad.
Impacto comercial: restricciones a la exportación
La pérdida del estatus sanitario no es solo un dato estadístico, sino una barrera comercial directa. Según informó Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) a sus asociados, los funcionarios del SENASA ya no pueden emitir certificados sanitarios de exportación que incluyan la condición de “país libre de Prurigo Lumbar”.
Esto implica que:
– Mercados en riesgo: Aquellos destinos internacionales que exijan estrictamente la certificación de país libre podrían cerrar sus puertas a los productos ovinos argentinos.
– Alcance: La restricción afecta a diversos productos y subproductos de la especie, independientemente del puerto de salida.
– Origen del brote: Aunque resta confirmación oficial, las primeras investigaciones sugieren que la enfermedad podría haber ingresado al país a través de animales importados desde Paraguay con destino a la Patagonia.
¿Qué es el Scrapie y cómo afecta a la majada?
El Scrapie (o “tembladera”) es una Encefalopatía Espongiforme Transmisible (EET). A diferencia de las infecciones comunes, no es provocada por virus o bacterias, sino por un prión: una proteína mal plegada que “contagia” su forma anómala a las proteínas sanas del cerebro, destruyendo el sistema nervioso central.
Sintomatología característica (animales de 2 a 5 años):
– Prurito intenso: El animal se raspa contra cercos y postes hasta perder el vellón (de allí el nombre to scrape, raspar).
– Ataxia: Falta de coordinación, temblores en la cabeza y tropiezos constantes.
– Cambios conductuales: Hipersensibilidad al ruido y estados de agresividad o depresión.
– Pérdida de peso: Deterioro físico marcado pese a que el animal continúa alimentándose.
La transmisión es principalmente horizontal, dándose mayormente durante el parto a través de la placenta y fluidos fetales que contaminan el entorno. Debido a que el prión es extremadamente resistente al calor y a desinfectantes, puede persistir en el suelo por años.
Scrapie vs. “Vaca Loca”: Similitudes y una diferencia clave
Es fundamental llevar tranquilidad al consumidor: a diferencia de la enfermedad bovina, el Scrapie se conoce desde hace casi 300 años y no existe evidencia científica de que represente un riesgo para la salud humana por consumo de carne ovina. El desafío actual es estrictamente de sanidad animal y de recuperación de los mercados internacionales perdidos por esta nueva situación sanitaria.
