
El Museo Casa Caravati fue escenario del cierre de la muestra “Raíces de Sol” del artista catamarqueño Bruno Ceballos, una propuesta expositiva que durante tres meses formó parte de la agenda cultural de la ciudad convocando al público a vivir el arte como un espacio de encuentro con la naturaleza, la contemplación y la sensibilidad. La exposición, presentada en Casa Caravati, reunió una serie de obras que dialogaron con elementos naturales como piedras, ramas y la luz solar, proponiendo una experiencia donde la naturaleza no aparece solo representada sino presente como materia viva en la construcción artística.
A lo largo de su permanencia en el museo, Raíces de Sol invitó al público a detenerse, observar y habitar el espacio desde una relación más atenta con el entorno. Las piezas exploraron el equilibrio, la fragilidad y la permanencia a partir de materiales naturales y de intervenciones mínimas del artista, generando un diálogo entre el paisaje catamarqueño y el espacio museístico.
Durante estos meses, la muestra también se consolidó como un espacio activo de encuentro y participación, con distintas actividades abiertas al público que ampliaron la experiencia expositiva. Intervenciones artísticas, encuentros performáticos, propuestas vinculadas al movimiento y actividades participativas formaron parte del recorrido de esta propuesta que puso en diálogo arte, naturaleza y comunidad.
Un cierre con movimiento y sonoridad
La despedida de la muestra se realizó con una experiencia artística que integró distintas disciplinas. En la ocasión, Francisco Haber realizó una intervención de percusión y sonorización en vivo, acompañando la performance del grupo Jam Moviente Catucha, que sumó la danza y el movimiento como parte del recorrido final de la exposición.
De esta manera, el cierre de Raíces de Sol propuso habitar el museo desde el cuerpo, el sonido y la presencia colectiva, celebrando el encuentro entre arte contemporáneo, naturaleza y comunidad.
Con una importante participación del público a lo largo de estos tres meses, la propuesta dejó en Casa Caravati un espacio para la contemplación, el diálogo con el paisaje y la experiencia artística compartida.
