
La actividad kiosquera atraviesa una de sus peores etapas. De acuerdo con la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, en el país bajan la persiana alrededor de 50 kioscos por día, lo que equivale a unos 1.500 cierres mensuales. En el último año, más de 20 mil locales dejaron de funcionar, una cifra que enciende alarmas sobre la situación del consumo interno.
El escenario actual
El impacto se siente en el corazón del comercio de cercanía. La combinación de inflación sostenida, caída de ventas y aumento de costos fijos dejó a miles de pequeños comerciantes en una situación límite. Mientras la Cámara Argentina de Comercio reportó que enero marcó el tercer mes consecutivo de retracción interanual en las ventas, desde el sector advierten que el margen de rentabilidad prácticamente desapareció.
Actualmente quedan menos de 60 mil kioscos activos en todo el país y la tendencia continúa en descenso. Cada cierre implica mucho más que un negocio menos: detrás suele haber una familia que depende del autoempleo, alquileres que sostener y proveedores barriales que también ven resentida su actividad.
A este escenario se suma la competencia de los supermercados y grandes cadenas, que incorporaron productos tradicionalmente asociados al kiosco, con mayor poder de compra y condiciones comerciales más favorables. Desde el sector sostienen que la competencia es desigual, tanto por estructura como por costos.
El deterioro no es reciente, pero se profundizó en el último tiempo con la pérdida del poder adquisitivo. En un rubro donde el volumen de ventas es clave, cualquier retroceso impacta de lleno en el sector. El kiosco depende de la compra diaria, del consumo impulsivo y frecuente. Cuando ese hábito se reduce, el efecto es inmediato.
Además, el dato de que habría cerrado cerca de un tercio de los kioscos desde el inicio de la actual gestión nacional agrega un componente político al análisis. Más allá de responsabilidades coyunturales, el fenómeno refleja una transformación en el esquema comercial urbano, con mayor concentración y menos margen para el pequeño comerciante.
Fuente: panoramaba.com.ar
